Un tribunal de Miami dictó justicia este viernes contra el grupo de Florida que organizó el brutal asesinato de Jovenel Moïse. Arcángel Pretel Ortiz, Antonio “Tony” Intriago, James Solages y Walter Veintemilla fueron hallados culpables de planear el golpe de Estado y el asesinato del presidente haitiano desde suelo estadounidense. Los fiscales fueron contundentes: no se trató de un intento de arresto legal, sino de un plan movido por la “codicia, la arrogancia y el poder”, donde los acusados esperaban obtener millones en contratos públicos tras instalar a un presidente títere.
El juicio sacó a la luz detalles impactantes sobre la operación “Delta”. Se reveló cómo los conspiradores se hacían pasar por agentes de la DEA y utilizaban nombres de ángeles en clave para ocultar sus movimientos. A pesar de que los abogados defensores intentaron desacreditar a la ex primera dama Martine Moïse y culpar a la propia seguridad haitiana, los testimonios de exsoldados colombianos que cooperaron con el gobierno fueron devastadores. Los registros mostraron incluso planes alternativos para envenenar al presidente o detenerlo en el aeropuerto.
Para los haitianos que llenaron la sala del tribunal, el veredicto fue un momento de profunda emoción, aunque persiste la duda sobre quién fue el “verdadero” cerebro detrás de todo. Con este resultado, ya son diez los implicados que han sido procesados o se han declarado culpables en EE. UU., mientras en Haití más de 50 sospechosos siguen a la espera de un proceso judicial que parece estancado. La jueza Jacqueline Becerra dictará las sentencias oficiales al final del verano, cerrando un capítulo clave en uno de los crímenes políticos más complejos de la región.


