Las elecciones generales buscan una salida económica en Haití. Este lunes 25 de mayo, las autoridades del Ministerio de Economía se sentaron finalmente a la mesa con el Consejo Electoral Provisional (CEP) para destrabar el financiamiento de los comicios. La prioridad de las reuniones es meterle tijera a un presupuesto que ha provocado chispas en el Ejecutivo: el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé ya tachó de “inaceptables” las primeras propuestas del CEP, que rondaban entre los 250 y 225 millones de dólares, exigiendo un plan mucho más austero y ajustado a la realidad del Tesoro Público.
Pero el dinero no es el único dolor de cabeza. En los pasillos del CEP reina la confusión por culpa de un “decreto fantasma” que circula en redes sociales desde el fin de semana. Mientras los partidos políticos acusan al Gobierno de querer controlar las elecciones mediante este texto filtrado, los consejeros electorales aseguraron a la prensa que ellos no conocen ese documento y que siguen esperando respuesta al borrador legal que enviaron formalmente al Ejecutivo hace un mes. “Sin un marco de ley aprobado por las autoridades, nos es imposible cerrar y publicar el calendario de votaciones”, advirtió un miembro del Consejo, dejando en claro que el balón político está en la cancha del primer ministro.
Desde el punto de vista técnico, defender los costos actuales no es capricho del CEP, argumentan sus técnicos. Organizar elecciones en 2026 es exponencialmente más caro que en la época de los procesos de 2015 o 2016. La inflación y la escalada de los precios de los combustibles en diez años han disparado los viáticos, a lo que se suma que ya no existe el apoyo logístico militar de la MINUSTAH ni los millonarios fondos de la cooperación estadounidense (USAID). El organismo también recordó que el plan actual contempla gastos inéditos y costosos, como la renovación del registro civil de votantes, la instalación de centros de cómputo en todos los departamentos geográficos y el montaje de la compleja infraestructura para que los haitianos de la diáspora puedan votar por primera vez desde el extranjero.


