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¿Técnico sumiso o comisario político? El fantasma del «Director General» reabre viejas heridas en el órgano electoral haitiano

El control del Consejo Electoral Provisional (CEP) vuelve a desatar una batalla silenciosa en Haití. Tras casi una década en la que la administración de las elecciones estuvo en manos de “directores ejecutivos” nombrados por los propios consejeros, el nuevo borrador de decreto electoral que se atribuye al Palacio de Gobierno busca resucitar la figura del “director general”. Para los veteranos de la política haitiana, este cambio de nombres no es un simple capricho burocrático, sino una estrategia del Ejecutivo para meter un caballo de Troya dentro de la institución encargada de organizar los próximos comicios.

La línea que separa ambos cargos define el nivel de independencia del organismo:

  • El Director General: Nombrado “a dedo” por el presidente mediante decreto, funciona como los ojos y oídos del Gobierno dentro del CEP. Tiene el poder de frenar órdenes de los consejeros si considera que violan la ley y responde directamente ante el jefe de Estado.

  • El Director Ejecutivo: Es un empleado directo del Consejo Electoral. No tiene agenda propia ni autonomía política; su único trabajo es obedecer los planes aprobados por los consejeros y poner a marchar la maquinaria logística.

El pasado demuestra que los directores generales presidenciales han sido sinónimo de tormenta política. El caso más célebre es el de Jacques Bernard en 2005, cuyo nombramiento dividió al CEP. Bernard organizó las caóticas elecciones de 2006 que coronaron a René Préval, recordadas por las violentas protestas donde los manifestantes asaltaron el exclusivo Hotel Montana y terminaron bañándose en su piscina. Bernard tuvo que huir del país escoltado tras enfrentarse a los propios miembros del Consejo. Su sucesor, Pierre-Louis Opont, nombrado en 2010, tampoco la tuvo fácil: pilotó el polémico proceso electoral que llevó al poder a Michel Martelly bajo una descarada intervención de diplomáticos extranjeros. Con el regreso de Uder Antoine a la dirección ejecutiva actual, el debate sobre quién debe mandar en los despachos del CEP vuelve a ponerse al rojo vivo.