La reciente designación de Hermanex Gonzague Désir como director general del Ministerio de la Condición Femenina y de los Derechos de la Mujer (MCFDF) ha desatado una ola de indignación en el sector feminista de Haití. Aunque la decisión del Consejo de Ministros del pasado 6 de mayo de 2026 aún no se ha formalizado en el diario oficial Le Moniteur, más de cincuenta organizaciones y figuras públicas ya han firmado un manifiesto exigiendo la revocación de Désir y la restitución de Sandy François, la anterior titular del cargo. Las críticas no apuntan a la capacidad técnica del funcionario —quien lleva más de 30 años en la institución—, sino al devastador mensaje simbólico que representa desplazar a las mujeres del único espacio estatal diseñado exclusivamente para su representación.
Pascale Solages, coordinadora de la organización Nègès Mawon, calificó la medida como una grave contradicción por parte del gobierno de Alix Didier Fils-Aimé, especialmente en un contexto nacional donde la violencia de género se ha agudizado debido a la crisis de inseguridad. Las activistas denuncian que la administración actual ignora de manera sistemática la cuota constitucional del 30 % de participación femenina en las instituciones públicas. Para el movimiento de mujeres, entregar el liderazgo político del MCFDF a un varón —pese a que ya ocupó la dirección de forma interina en 2010 y 2024— evidencia una profunda falta de voluntad política para construir una gobernanza equitativa e inclusiva.


