El sueño mundialista de Haití no arrancó con el pie derecho en el marcador, aunque sí dejó buenas sensaciones en la cancha. En su primer partido en una Copa del Mundo desde 1974, los Grenadiers cayeron por la mínima diferencia (0-1) ante Escocia en un Gillette Stadium de Boston que vibró con el apoyo de la fanaticada caribeña. La derrota duele el doble porque los británicos eran, en teoría, el rival más accesible del Grupo C, un cuadrangular que se puso al rojo vivo tras el sorpresivo empate 1-1 entre Brasil y Marruecos.
El partido se definió en el primer tiempo. Al minuto 26, tras un aviso previo de Scott McTominay que se estrelló en el poste, el delantero escocés John McGinn aprovechó un balón suelto que dejó el portero Johnny Placide; su remate pegó en Jean-Ricner Bellegarde y descolocó a la defensa haitiana para poner el 1-0 definitivo. En la segunda mitad, el técnico Sébastien Migné movió sus piezas y Haití se fue con todo al ataque, arrinconando a los hombres de Steve Clarke. Los caribeños acariciaron el empate con jugadas claras de Ruben Providence —incluyendo una polémica mano en el área rival que el árbitro ignoró— y un par de llegadas peligrosas del delantero Frantzdy Pierrot. A pesar del empuje, el gol no llegó y ahora los Grenadiers tendrán que jugarse la vida el próximo viernes 19 de junio frente a la poderosa selección de Brasil.


