Ante la amenaza inminente de una catástrofe natural, el Ministerio de Medio Ambiente (MdE) intervino de urgencia y decretó el cierre total e inmediato de las canteras de extracción de arena en Pèlerin, Laboule y Boutilier, tres de las zonas residenciales y montañosas más vulnerables de Pétion-Ville. Las autoridades ambientales advirtieron que la explotación desmedida ha dejado los terrenos al borde del colapso justo a las puertas de la temporada de lluvias.
Informes técnicos elaborados por comisiones de inspección ambiental (DISE, BNEE y la delegación del Oeste) encendieron las alarmas al detectar que las montañas presentan una grave inestabilidad en sus vertientes, una erosión acelerada y un peligro real de deslaves y éboulements (desprendimientos de rocas) que podrían sepultar viviendas e infraestructuras colindantes. No es la primera vez que estos yacimientos están en la mira; el Ministerio recordó que ya se habían emitido prohibiciones similares en 2012, 2016, 2021 y apenas el año pasado en 2025, las cuales fueron ignoradas. Para frenar definitivamente esta problemática, el Gobierno anunció que revisará con lupa todas las licencias de operación, citará a los empresarios del sector a mesas de trabajo obligatorias, endurecerá los estudios de impacto ambiental y lanzará campañas de concientización para proteger los debilitados ecosistemas de la zona metropolitana.


