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InicioHaitíEl segundo acto de Viv Ansanm: ¿Hacia una mafia invisible?

El segundo acto de Viv Ansanm: ¿Hacia una mafia invisible?

Desde hace unas semanas, la policía ha apretado el paso en Puerto Príncipe. Se recuperan terrenos, se liberan facultades y los golpes contra las bandas se multiplican. Pero mientras el ruido de las balas sigue, las caras visibles de Viv Ansanm se han callado. Ya no hay tantas conferencias de Jimmy “Barbecue” Chérizier ni videos de propaganda desafiantes. Este silencio no es paz; es la señal de que la coalición criminal ha entrado en su “segunda edad”. Han pasado de la violencia ruidosa para ganar terreno a la estrategia silenciosa de enterrarse en la economía haitiana. Es el momento más peligroso: la batalla no se está ganando, solo está cambiando de lugar.

¿Pandilla o Mafia? Por qué las palabras importan

Llamar a Viv Ansanm “pandilla” sugiere una respuesta policial. Llamarlos “mafia” exige una respuesta financiera. Los expertos de la Global Initiative los definen hoy como “corredores armados”: intermediarios violentos que se han metido en las venas del poder político y económico de Haití. No quieren destruir el sistema; quieren vivir de él. Según los estudios de Lessing y Arias, estas estructuras ejercen funciones de gobierno —cobran impuestos y arbitran conflictos— donde el Estado no llega. Esta mezcla de control territorial y conexiones políticas los hace extremadamente resistentes.

La evolución del parásito

Siguiendo el modelo de Peter Lupsha, Viv Ansanm ha cumplido sus fases:

  1. Predatoria (2024): Violencia brutal para acumular poder.

  2. Parasitaria (2025): Instalación en sectores clave y cobro de peajes.

  3. Simbiótica (2026): El punto donde el crimen y la economía legal se vuelven inseparables.

Haití está en un punto crítico. La mafia siciliana nos enseñó que estas estructuras prosperan cuando el Estado no puede proteger a la gente ni los contratos. En Haití, las élites a veces compran protección a estos grupos, convirtiendo al Estado en una institución compartida con criminales. Esto tiene un precio: estudios del BID (2025) muestran que cada evento violento hunde la economía local un 3.1% en pocos días. A largo plazo, estas “cicatrices” impiden cualquier desarrollo real.

El silencio como estrategia

La presión policial ha obligado a Viv Ansanm a reorganizarse. El mando vertical y ruidoso (Chérizier) ahora es un blanco fácil, por lo que se ha marginado. Lo que ha crecido es el mando horizontal: barones territoriales más autónomos que diversifican sus negocios. Grupos como 400 Mawozo o 5 Segond se expanden hacia nuevas zonas, creando una red de franquicias criminales.

Incluso en los mercados, la extorsión se está volviendo invisible. Ya no detienen el camión en la calle; el “impuesto” ya viene incluido en el precio que el mayorista le da a la vendedora. Cuando el mercado se organiza alrededor del crimen, la mafia se vuelve indestruible.

¿Cómo romper el ciclo?

En una economía donde casi todo es informal, las leyes bancarias tradicionales no sirven de mucho. Se proponen cuatro soluciones urgentes:

  1. Controlar los puertos y las remesas (donde el dinero sucio debe pasar tarde o temprano).

  2. Usar el poder de EE. UU. (FinCEN y sanciones) para rastrear el dinero en dólares.

  3. Confiscar hoteles, mansiones y empresas ligadas a las bandas.

  4. Crear una fiscalía híbrida con apoyo internacional para investigar a quienes protegen a las bandas desde arriba.

Conclusión

Viv Ansanm está madurando. Ya no son solo hombres con armas; están tratando de ser una institución. Si la respuesta se queda solo en las balas de la policía y no ataca el dinero y las conexiones políticas, Haití quedará condenado a vivir bajo una sombra mafiosa por generaciones. El silencio de hoy no es el fin del incendio, es el fuego quemando por debajo de la tierra.