La crisis de seguridad que golpea a Haití no respeta trayectorias ni glorias nacionales. Guy Sainvil, una de las figuras más respetadas del deporte rey en el país y cuarto máximo artillero histórico de los Grenadiers con 28 goles, engrosa la lista de desplazados internos por el conflicto urbano. Su amigo y excolega de vestuario, Joseph Marion Léandre, denunció públicamente que el veterano exfutbolista tuvo que huir de los entornos controlados por pandillas en el centro de Puerto Príncipe, pasando por una situación de desamparo antes de poder refugiarse en un alojamiento rentado en Delmas.
Sainvil pertenece a la irrepetible generación dorada que puso el nombre de Haití en el mapa futbolístico global al coronarse campeones de la CONCACAF en 1973 y sellar el pase al Mundial de Alemania 1974, donde el atacante tuvo el honor de enfrentar a potencias de la talla de la Italia de Dino Zoff y la Argentina de la época. A nivel de clubes, dejó una huella imborrable en el Racing Club Haïtien, ganando múltiples títulos locales y continentales, además de exportar su talento a la liga norteamericana (NASL) con los equipos de Baltimore.
El drama personal de “Tigi” coincide paradójicamente con los preparativos de la actual selección nacional de Haití para disputar la Copa del Mundo, sirviendo como un doloroso contraste y un símbolo de la cruda realidad del país: mientras el fútbol actual busca dar una alegría internacional, una de las leyendas que abrió ese camino en el siglo pasado sufre en carne propia las consecuencias del abandono y la violencia territorial.


