El crimen organizado le ha dado un nuevo zarpazo a las ya golpeadas infraestructuras del Estado en Haití. En un operativo relámpago ejecutado el jueves por la mañana, la peligrosa banda armada de “Krisla” sitió e invadió la planta eléctrica de Thorland, en la comuna de Carrefour. Tras obligar a los técnicos y operarios a evacuar las instalaciones bajo amenazas de muerte, los pandilleros impusieron un insólito pliego de condiciones a la empresa pública Electricidad de Haití (ED’H): exigen un mínimo de ocho horas continuas de luz al día en sus barrios, con la condición de mantener el servicio blindado para no perderse los partidos de la Copa del Mundo.
Con este asalto, la crisis de los servicios públicos toca fondo. Hace aproximadamente un año, un grupo armado saboteó y tomó el control de la gran hidroeléctrica de Péligre, y ahora, con la caída de Carrefour, el Estado haitiano se ha quedado oficialmente sin una sola central eléctrica propia bajo su gestión directa. Pierre Michel Félix, portavoz del sindicato de trabajadores de la ED’H, confirmó la ocupación ilegal de la “Central 2” y criticó con dureza la inacción de las autoridades de seguridad: “Llevamos meses advirtiendo al Gobierno que era urgente proteger estos puntos estratégicos, pero nos dejaron desamparados”, lamentó el dirigente.
¿Qué significa esto para el ciudadano común en Puerto Príncipe? En términos reales, la red eléctrica estatal ha colapsado. La planta tomada apenas lograba inyectar 5 megavatios al sistema, por lo que ahora toda la zona metropolitana dependerá únicamente de los 25 megavatios que genera E-Power, una planta privada que solo tiene capacidad para energizar unos diez circuitos en toda la capital de manera intermitente. La paradoja de este desastre logístico es económica: según una auditoría reciente de la Corte de Cuentas (CSCCA) sobre el presupuesto del Ministerio de Economía y Finanzas, el Gobierno haitiano inyectó la colosal cifra de 6.090 millones de gurdas en subsidios eléctricos para el periodo 2024/2025. Un gasto millonario ejecutado en su totalidad que, a día de hoy, ha terminado sirviendo para financiar una red eléctrica que se encuentra bajo el control de los fusiles de las bandas criminales.


