El capo de la banda 400 Mawozo, Lanmò San Jou, catalogado como terrorista por Washington, ha vuelto a sacudir la opinión pública al publicar un video donde muestra con total arrogancia unas treinta carabinas M4 estadounidenses de calibre 5.56 mm ordenadas en una cama. Más allá de la provocación mediática, las imágenes han desatado un escándalo diplomático y de seguridad en el Caribe: fuentes de inteligencia temen que este armamento militar de alta gama proceda de los propios depósitos oficiales de la República Dominicana, lo que evidencia el poder económico de las mafias del narcotráfico y el contrabando para corromper los controles fronterizos.
La hipótesis del desvío de armas estatales no es nueva. El informe del Grupo de Expertos de la ONU ya documentó que la red criminal desmantelada en suelo dominicano a finales de 2024 mediante la Operación Pandora —liderada por fiscales dominicanos contra coroneles y oficiales de la Intendencia de Armas que robaron casi un millón de municiones— abasteció directamente la maquinaria de guerra de los gánsteres en Puerto Príncipe. Con ingresos millonarios obtenidos del cobro de peajes ilegales a transportistas y más de 110 puntos ciegos fronterizos controlados por civiles fuertemente armados, los grupos criminales compran con facilidad los pertrechos que necesitan ante la alarmante debilidad operativa de la policía fronteriza haitiana (Polifront).
Mientras la violencia de los bloques criminales en zonas como Cul-de-Sac deja más de 390 muertos y 10,000 desplazados en pocas semanas de mayo de 2026, los proyectos de modernización de las aduanas en Haití sufren retrasos burocráticos por la falta de fondos de arranque. Intentando recuperar la iniciativa, el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé ha convocado de urgencia al alto mando de la Policía y las Fuerzas Armadas (FAd’H) para unificar operaciones con la Fuerza de Represión de Pandillas. Pese a las grandes inversiones estatales y la contratación de contratistas militares privados, los expertos recuerdan una máxima militar básica: de nada sirve gastar millones en blindados si el enemigo sigue teniendo libre acceso a los miles de proyectiles que convierten a sus fusiles en armas letales.


