Cincuenta y dos años después de hacer historia en Alemania 1974, el fútbol haitiano regresa a la élite del balompié mundial en este 2026, y las leyendas del pasado ya avalan el proyecto. En los micrófonos de Radio Magik9, el histórico internacional Mario Léandre aseguró no tener ningún tipo de complejo frente a las superpotencias del torneo, lanzando un mensaje contundente antes del debut: «No le tengo miedo a Brasil». Para el exdefensor, la selección que competirá este año posee herramientas tácticas y físicas superiores a las que su propia generación dorada tuvo en el siglo pasado.
Léandre argumentó que el gran salto de calidad de Haití radica en la internacionalización de su plantilla. Mientras que en los años setenta la base dependía exclusivamente del entorno doméstico, los Grenadiers de 2026 se nutren de profesionales formados en los esquemas de alta competencia de Europa y América, lo que les otorga un ritmo de juego óptimo y un banquillo sumamente profundo. «La atención internacional demuestra que Haití ya no viaja al Mundial como un simple extra de la película, sino como un candidato con opciones reales de pelear», subrayó con orgullo.
Fiel a la picardía del vestuario, Léandre dejó una nota de advertencia con un toque de humor al referirse a una fotografía reciente entre la leyenda brasileña Romário y el artillero haitiano Duckens Nazon, advirtiendo entre risas que la Verdeamarela ya los observa de cerca y podría tener al “Chapulín” evaluando el esquema caribeño. Con una mezcla de ambición y cruda lucidez sobre la realidad del país, sentenció que el equipo debe saltar a la cancha con la máxima exigencia: «Tenemos un grupo que se ganó su lugar y se reforzó adecuadamente; estamos listos porque, deportivamente, ya no podemos caer más bajo».


