El calendario electoral de Haití vuelve a ajustarse. El primer ministro Alix Didier Fils-Aimé anunció que la fecha de agosto de 2026 ya no es viable debido a la inseguridad rampante, proponiendo en su lugar iniciar el proceso de votación en diciembre de este año. La meta final sigue siendo la misma: entregar el poder a un presidente constitucional el 7 de febrero de 2027. Según el jefe de Gobierno, no se puede poner en riesgo la vida de los votantes bajo la amenaza de las pandillas, calificando cualquier intento de votación prematura como una decisión «irresponsable».
Para despejar el camino hacia las urnas, el Ejecutivo confía en una estrategia de seguridad reforzada que incluye a la nueva Fuerza de Represión de Bandas y un mayor apoyo táctico para la PNH y las FAD’H. Fils-Aimé espera que los resultados de estos despliegues sean visibles este mismo verano, permitiendo que el CEP avance en la logística electoral. Sin embargo, este nuevo aplazamiento confirma los enormes retos que enfrenta la transición en Haití, donde el control de los grupos armados sigue siendo el principal obstáculo para el retorno al orden democrático y constitucional.

