Hartos del miedo, los secuestros y el bloqueo de sus carreteras, cientos de residentes de Verrettes salieron a las calles para exigir que el Gobierno central y la policía intervengan de inmediato una región golpeada por la delincuencia. Con ramas de árboles en las manos y pancartas con consignas directas, los manifestantes marcharon desde Coupon hasta el cuartel de la ciudad bajo el liderazgo del colectivo Ciudadanos Comprometidos de Verrettes. El grito de la población fue unánime: exigen destruir de una vez por todas a las peligrosas bandas de los Kokorat San Ras y la red criminal Gran Grif, cuyos delitos mantienen asfixiada la economía de la provincia.
El abogado Fernandès Paul, líder del movimiento ciudadano, arremetió contra los altos mandos policiales de la zona y pidió el despido fulminante del director departamental de la policía y del comisario de Saint-Marc, Lyvenson Gauthier, a quienes acusa de cruzarse de brazos mientras los delincuentes imponen retenes y cobran peajes ilegales a los comerciantes en la ruta de Niel. La protesta también sirvió para exigir justicia por el asesinato de policías especializados y brigadistas caídos en combate en mayo pasado, denunciando que la falta de chalecos y municiones entregó a los agentes a una muerte segura. Los manifestantes aseguraron que esto es solo el comienzo y que multiplicarán las huelgas y los bloqueos hasta que el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé envíe tropas capaces de liberar los caminos vecinales.


